La manera en que construimos los espacios que habitamos está cambiando. Cada vez son más los proyectos que buscan reducir el impacto ambiental de las obras sin resignar confort, eficiencia ni la durabilidad. En ese camino, los biomateriales ofrecen alternativas capaces de repensar aquello con lo que construimos estos espacios y, también, cómo se comportan los edificios una vez habitados. Entre estas alternativas, la cañamiza de cáñamo ocupa un lugar cada vez más relevante.
La cañamiza es la parte leñosa del tallo del cáñamo industrial que se obtiene luego de separar la fibra. Es un material vegetal liviano y de baja densidad, cuyas características la convierten en un insumo especialmente interesante para soluciones de aislamiento y bioconstrucción.
¿Qué es el hempcrete?
Uno de los principales usos de la cañamiza es su combinación con un aglutinante a base de cal y agua para producir hempcrete, también conocido como hormigón de cáñamo. A pesar de su nombre, no se trata de un hormigón estructural convencional. El hempcrete se usa principalmente como material de cerramiento y aislación, trabajando en conjunto con una estructura independiente que puede ser de diversos sistemas constructivos, tales como la madera o el metal.
Su principal aporte está en la envolvente del edificio: permite generar cerramientos livianos con buenas prestaciones térmicas y una capacidad particular para gestionar el intercambio de humedad y vapor de agua.
Un material que acompaña el comportamiento del edificio
Una de las características más interesantes de la cañamiza es su estructura porosa. Esta permite que el material tenga una baja conductividad térmica y contribuye a moderar los intercambios de temperatura entre el interior y el exterior. En la práctica, esto puede favorecer ambientes más estables térmicamente durante las distintas estaciones del año y reducir la necesidad de recurrir constantemente a sistemas artificiales de calefacción o refrigeración.
A esto se suma su comportamiento frente a la humedad. Los sistemas de construcción con cáñamo y cal pueden favorecer la regulación higrotérmica de los cerramientos, permitiendo el intercambio de vapor y ayudando a evitar acumulaciones de humedad cuando el sistema está correctamente diseñado y protegido. Por eso, resulta interesante entender a la cañamiza como parte de una envolvente edilicia capaz de interactuar con las condiciones del ambiente.
¿Por qué usar cañamiza en la bioconstrucción?
Además de sus prestaciones térmicas e higrotérmicas, la cañamiza presenta otras características que explican su incorporación a proyectos de construcción sustentable:
– Es un material de origen vegetal, proveniente del procesamiento del cáñamo industrial.
– Tiene baja densidad, lo que permite desarrollar soluciones de cerramiento más livianas que las alternativas tradicionales.
– Aporta aislamiento térmico, contribuyendo al confort interior.
– Permite trabajar con sistemas transpirables, especialmente cuando se combina con materiales compatibles como la cal.
– Puede contribuir al confort acústico, dependiendo de la composición y el sistema constructivo usado.
– Es compatible con distintos sistemas estructurales, ya que no cumple por sí misma la función de soportar las cargas principales del edificio.
Como ocurre con cualquier biomaterial, sus prestaciones finales dependen de múltiples variables, por eso, la calidad del insumo y el conocimiento sobre su aplicación son fundamentales.
Para que los materiales de origen vegetal puedan incorporarse de manera cada vez más habitual a la construcción, no alcanza con que exista una materia prima disponible. También es necesario contar con calidad y disponibilidad.
En Pure Hemp trabajamos con cañamiza producida a partir de cáñamo industrial en Córdoba, procesada y seleccionada en nuestra planta de Colonia Caroya. El objetivo es obtener un insumo con una granulometría adecuada y características homogéneas que facilite su incorporación a distintas soluciones constructivas.
De esta manera, buscamos acercar a arquitectos, constructoras, desarrolladores y profesionales de la bioconstrucción una materia prima local acompañada por conocimiento técnico y asesoramiento sobre su utilización.
Construir diferente también implica conocer los materiales. La bioconstrucción no consiste simplemente en reemplazar un material convencional por otro de origen natural. Implica comprender cómo se comportan los materiales, cómo interactúan entre sí y qué función cumple cada uno dentro del sistema constructivo. En ese contexto, la cañamiza ofrece una posibilidad concreta: aprovechar las características de un material vegetal para desarrollar envolventes más compatibles con una arquitectura que presta atención tanto al confort de quienes habitan los espacios como al impacto ambiental de las obras.
¿Querés incorporar cañamiza a tu próximo proyecto? En Pure Hemp podemos asesorarte sobre sus características, aplicaciones y requerimientos para que puedas evaluar su utilización en tu obra.
